50 años de Molokai
  • Fotograma de la la pelicula MOLOKAI
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50 Años del estreno
de la película “Molokai”.

Molokai. La isla maldita es uno de los máximos exponentes del cine de corte piadoso de los años cincuenta y de una determinada manera de hacer cine en España. La película fue estrenada el 12 de octubre de 1959 en el cine Gran Vía de Madrid con la asistencia, entre otras autoridades, de Carmen Polo, esposa del entonces Jefe del Estado. Ya en su momento, obtuvo el reconocimiento del Sindicato Nacional del Espectáculo con dos de los máximos galardones (equivalentes a los actuales premios Goya de la Academia de Cinematografía): Mejor Película y Mejor Director, para Luis Lucía. Por otra parte, el Círculo de Escritores Cinematográficos también otorgó ese mismo año por Molokai la Medalla al mejor actor español para Javier Escrivá y la Medalla al mejor guión para Jaime García Herranz. El éxito de la película queda avalado no sólo por los premios, sino también por su larga permanencia en la cartelera de las principales ciudades españolas. En el ámbito eclesial, Molokai se presentó en varias ciudades con la asistencia de sus obispos titulares, fue proyectada para la Curia Vaticana y obtuvo el reconocimiento oficial de las Obras Misionales Pontificias.

Rodada en los palmerales de Alicante, se puede claramente encuadrar dentro del género dramático-religioso. Es un biopic que narra la vida del Padre Damián desde su llegada a la isla de Molokai hasta su contagio de lepra y posterior muerte en 1889. Luis Lucía es uno de los directores más aclamados y premiados entre los años cincuenta y sesenta en España. Su importancia radica, además de en sus dotes artísticas, en ser el descubridor de actrices como Marisol, Rocío Dúrcal o Ana Belén. Para Javier Escrivá, actor protagonista, este papel, arropado por actores tan cotizados en la época como Gérard Tichy, Roberto Camardiel o Nani Fernández, supuso el salto definitivo a la fama. Otros actores, como Lola Gaos o Luis Ciges, tuvieron en Molokai una de sus primeras oportunidades cinematográficas. La banda sonora fue compuesta por Salvador Ruiz de Luna y constituye, según el propio autor, uno de sus mejores trabajos. El compositor utiliza hasta cuatro temas distintos para caracterizar al personaje protagonista en sus diversas facetas.

Molokai es una obra de referencia obligada en ámbitos de estudio, y ha sido citada en múltiples foros, documentos y publicaciones cinematográficas especializadas. Quizás, una de las críticas más contundentes y significativas sea la de Fernando Méndez-Leite, en Historia del cine español: “La vida del padre Damián de Veuster, ha sido abordada con un acierto insospechado por Jaime García Herranz en el guión de Molokai, que Luis Lucía convierte en una excelente realización. El relato, abrupto, sincero y de una crudeza estremecedora, aparece hábilmente estructurado en secuencias encadenadas unas u otras con exacta medida. […] Lucía ha sabido resolver los múltiples problemas que planteaba encarar semejante personaje, tema y ambiente, aprovechando hasta el máximo las inmensas posibilidades que ofrecía el excepcional guión de Herranz. […] Hay en todo momento una diestra dirección que ha sabido crear un clima de gran emotividad, prodigando incluso instantes de una belleza plástica asombrosa. Y hay una fotografía de alta calidad que honra a su autor, Manuel Berenguer, y unos decorados de manifiesta autenticidad ambiental debidos a Enrique Alarcón. Pero con todos los méritos técnicos y artísticos de esta espléndida realización, lo que cabe calificar de sensacional es la labor interpretativa, estupenda por parte de cuantos intervienen en el reparto, empezando por Javier Escrivá –en el papel del padre Damián–, que queda consagrado como un primerísimo actor. La música, vigorosamente expresiva, de Ruiz de Luna, es una de las mejores partituras ilustrativas de nuestro cine de todos los tiempos. En fin, una gran película, que por sus muchos valores no puede ser ni más ejemplar, ni más aleccionadora dentro del realismo desgarrador que le sirve de fondo.”

Añorada por unos, criticada por otros, Molokai es una más que digna representación del cine de una época y son muchos los que conservan en su memoria un buen recuerdo. Con el paso de tiempo, sigue siendo una joya del cine religioso de todos los tiempos, un género que nunca pasa de moda y que cuenta con una gran aceptación por parte del público en general.

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